28 marzo 2008

Curso de Geografía, Historia y Patrimonio Monumental de Ronda y la Serranía - Marzo III

Después de este paréntesis de urbanismo y arquitectura, continuamos con la historia.

Tras la expulsión de los moros, los pobladores cristianos venían casi de rebote de otras tierras más fértiles y aquí no tenían gran interés por trabajar demasiado. Además el desastre de los repartimientos provocó que las propiedades y los terrenos se concentraran en unas pocas personas y familias muy poderosas. Uno de los marqueses más ricos vivía en el Palacio de Mondragón. El sistema de recaudación de impuestos era totalmente injusto y sólo estaba dirigido a la población normal. Los nobles estaban exentos del pago de impuestos, y la iglesia también.

Una familia de trabajadores se veía obligada a pagar la renta (alquiler) de su casa. De la cosecha que recogiera tenía que pagar a la iglesia un impuesto en la primera cosecha, y después el diezmo, que era la décima parte de todo. De este diezmo se pagaban las tercias reales al rey. También al dueño de las tierras le tenía que pagar las rentas. Con lo que quedaba tenía que vivir todo el año. También había impuestos al consumo por la compra de diferentes productos controlados por el Concejo, también en poder de la oligarquía. A menor cosecha menos alimentos y más caros. El resultado es que la mayoría de la población estaba por debajo del umbral de la pobreza. Además tenían obligaciones como dar cobijo en su casa a soldados cuando hiciera falta.

Los señores dueños de las tierras recaudaban sus rentas en forma de grano. Podían venderlo o almacenarlo para especular, esto es, aprovechar la escasez del invierno o años de mala cosecha y entonces venderlo más caro. Para remediar esta situación el Concejo tenía un Pósito situado en la actual Calle Armiñán. Era un almacén donde se recogía grano para prestarlo a un tipo de interés bajo en tiempo de necesidad. Una primitiva caja de ahorros.

Cuando el pósito se quedaba sin grano, la iglesia hacía lo mismo, pero con unos intereses mucho más altos. Su almacén de grano, la cilla, estaba en un lugar por determinar de la plaza Ruedo Alameda, en el barrio de San Francisco. Allí es donde todo el mundo debía de ir a pagar los diezmos. Llamaban Diezmos Mayores al trigo y la cebada, y Diezmos Menores a otros frutos y a los animales. Estos eran más perecederos y tenían menos valor para especular.

Los distintos conventos también obtenían beneficios del alquiler de la gran cantidad de casas y terrenos, y de los distintos actos religiosos como bautizos, bodas, entierros de niños y misas. Los entierros de adultos los cobraban otros personajes llamados Beneficiados. Esto era otro cargo vitalicio y perpetuo.

Nos muestran datos detallados de la población en las distintas parroquias de Ronda para un año del siglo XVII en que hay cifras completas. Se calcula la cantidad de cabezas de familia (vecinos) y para determinar el total de personas (almas) se hace un promedio de aproximadamente 4.5 personas por familia. Eran unos 12.000 habitantes. Al ver la cantidad de religiosos en los conventos llama la atención el gran número de sirvientes. En otra tabla se recoge el gasto en alimentación del clero, cantidades de trigo, cerdos, aceite, vino, etc... Muchos comentarios en el auditorio hacen que el profesor nos recuerde que estos son datos objetivos sacados de los archivos.

También llama la atención que como la iglesia estaba exenta del pago de impuestos al adquirir comestibles, que pudiera hacer ciertos negocios de reventa. Y que por otros motivos de devoluciones fiscales le interesara agrandar un poco estas cifras. Otros ingresos como donativos o herencias no están tan bien documentados. Algunos nobles celebraban y pagaban miles de misas al morir.

La iglesia también dedicaba parte de sus ingresos a fines sociales. Comedores, limosnas en tiempos de invierno, creación de hospitales y hospicios, etc. Si dejaban que la población se muriera de hambre a ver quien les iba a pagar los diezmos el año que viene.


En esta época la población sólo tenía momentos de ocio en las fiestas locales. Había fiestas religiosas, fiestas para recordar el gran terremoto, la Real Feria de Mayo y el Carnaval. En esta última tenían grandes broncas entre los barrios y siempre había algún muerto. Tuvieron que prohibir los sombreros de ala ancha. No mucho tiempo después en Madrid ocurriría el Motín de Esquilache por intentar prohibir las capas largas por el mismo motivo.


En el siglo XVIII el rey se planteó abrir algunas industrias para mejorar la situación de las partes de España más deprimidas. A la Serranía de Ronda le tocó el proyecto de una fábrica de hojalata que estaría situada en Júzcar. La hojalata serviría para las latas de conservas que ya entonces existían, y para fabricar determinadas piezas de los barcos.

Unos señores de la zona de Cádiz y Sevilla se comprometieron a hacer la inversión necesaria a cambio de títulos nobiliarios y de tener todas las facilidades posibles para la puesta en marcha y funcionamiento de la fábrica. También fue necesario contar con unos ingenieros alemanes conocedores del proceso industrial de fabricación de la hojalata. El príncipe de Sajonia no les dejaba salir de su país y tuvieron que viajar escondidos en baúles y botijos.

La fábrica empezó a funcionar pero no duró mucho tiempo. Uno de los principales problemas era la falta de caudal del río Genal en verano, necesario para mover la maquinaria. En vez de hojalata estuvieron fabricando en los altos hornos otros objetos como clavos y herrajes para carros y caballos. Unos treinta años después las instalaciones ya estaban sin uso y abandonadas. Muchos trabajadores se trasladaron a Jimena de la Frontera. En la actualidad apenas se conservan restos en ruinas de los distintos edificios, chimeneas y canales en un lugar conocido como Despoblado de Moclón.


En el siglo XIX la situación de la población no había mejorado mucho. Altos niveles de pobreza y analfabetismo. La ocupación de la población seguía siendo en su mayoría la agricultura. Algunos artesanos pero nada de industria. Todo intento industrializador fracasaba. Ronda ya intentaba ser el centro comercial de la Serranía. Esto era bueno para el comercio, pero también trajo conflictos sociales ya que la gente de los pueblos se venía a Ronda en tiempos de escasez a pedir y mendigar.

La ocupación francesa de España hizo que el Ayuntamiento, entonces llamado Junta, y la Real Maestranza centraran sus esfuerzos en mandar soldados a las distintas batallas para intentar defenderse de los franceses. Finalmente llegaron a Ronda y la ocuparon sin derramamiento de sangre. En la Serranía la situación fue distinta y hubo mucha guerra de guerrillas. Esto daría lugar a que se extendiera el fenómeno del bandolerismo.

Durante la ocupación, el ayuntamiento tuvo que correr con los enormes gastos del ejército francés, y se quedó arruinado. Varios años de sequía, malas cosechas y enfermedades hicieron que hubiera mucha hambre y la población descendiera. Los franceses dividieron Andalucía en seis departamentos. Ronda pertenecía al de Jerez, y era sub-prefectura de éste junto con Cádiz. En este tiempo los bandoleros de la Serranía asaltaron Ronda varias veces y se perdieron gran cantidad de documentos de los archivos.

Los franceses traían unas ideas nuevas y revolucionarias sobre el funcionamiento del país. Algunas personas estaban de acuerdo con ellos en cierta forma porque pensaban que así se podría mejorar la situación de pobreza y atraso. Fueron conocidos como Afrancesados. Después sufrirían una fuerte represión.

Tras la retirada de los franceses, los bandoleros en vez de desaparecer se centraron en luchar contra los poderosos. Para algunos esto era más cómodo que volver a trabajar en el campo como si nada. También se empezó a producir el comercio de los productos de contrabando de Gibraltar. La Serranía de Ronda fue un punto clave para la distribución de todas estas mercancías al resto de Andalucía.

En las últimas décadas del siglo XIX comenzaron a surgir tendencias políticas más revolucionarias como anarquistas, masones, republicanos, etc. Según los datos de los archivos se puede comprobar que muchos de los grandes contribuyentes del Ayuntamiento también pasaron a formar parte de estos movimientos, que no todos eran conservadores.

Para finalizar, llama la atención la gran cantidad de periódicos que se editaron en Ronda durante el siglo XIX. Nos enseñan varios listados con docenas de ellos que existieron durante muchos años. Lo más grave es que casi nadie sabia leer. Calculan que estarían destinados a apenas un centenar de familias.


Web del curso: www.rondamas.com/congresohistoria2

27 marzo 2008

Curso de Geografía, Historia y Patrimonio Monumental de Ronda y la Serranía - Marzo II. El Puente de Ronda

Continuamos con la segunda parte de la anotación del mes de marzo del Curso de Historia de Ronda. Aquí está la primera.


Se dedica una sesión entera del Curso para hablar del Puente Nuevo. Aunque en un principio tiene una misión únicamente práctica, se ha convertido en el principal símbolo de nuestra ciudad.


Desde épocas árabes e incluso anteriores, los habitantes de Ronda tuvieron la necesidad de contar con algún puente para acceder a los caminos del lado nor-este. Primero existió el Puente Árabe en el Arrabal Bajo, pero se cortaba constantemente con las riadas y también obligaba a la gente a subir grandes cuestas. Después se construyó el Puente Viejo que mejoraba un poco la situación, pero se veía insuficiente conforme la ciudad iba creciendo por la zona de El Mercadillo, de Padre Jesús hacia arriba.

Otro gran problema de La Ciudad (Casco Histórico) era la falta de agua. Allí lo único que había era el nacimiento de La Mina, con sus cerca de cuatrocientos escalones. Desde tiempos de la conquista cristiana se planteaba la construcción de un acueducto. Y por ese motivo se eligió para el futuro puente la ubicación de más altura sobre el Tajo. Por lo tanto, el Puente Nuevo forma parte del acueducto que traía el agua a Ronda.


18 marzo 2008

Redescubriendo Google Earth

Ya conocíamos este programa por haberlo usado cuatro ratos en ciber-cafés y en casa de amigos y familiares. Una vez superadas nuestras particulares limitaciones técnicas, ya es hora de empezar a usarlo con regularidad.


Descarga del programa, 13 megas en 30 segundos o menos. Instalación sencilla habitual, Desmarcar la casilla para no enviar datos privados a google, aunque ellos después cogerán lo que quieran como software comercial y cerrado que es, según los términos de su acuerdo de licencia que nadie lee pero todos aceptamos. Puesta en marcha usando DirectX. Y a volar por el mundo...

Ya sabíamos que las imágenes de la ciudad de Ronda no tienen demasiada resolución. Apenas se distinguen las manzanas de casas. Al contrario que google maps, este programa representa el relieve del terreno en 3D. Los bordes no son todo lo afilados que debieran y parece que las casas y los jardines de la Alameda se caen por el Tajo como si fueran el dibujo de un mantel al borde de la mesa.
Llama la atención la gran cantidad de fotografías que hay hechas desde el Puente Nuevo. Descubrimos que son añadidas y geoposicionadas por cualquiera, no sólo por la organización de Google. Y que para guardarlas es suficiente con hacer clic y abrirlas en el navegador. No hace falta la historia de Imprimir Pantalla y pegar en el Paint, como habíamos recomendado a alguien que hiciera por no conocer a fondo este programa.

Descubrimos que en la parte inferior de la pantalla se ven las coordenadas, la altitud del terreno sobre el nivel del mar y la altitud aparente desde donde estamos viendo las imágenes. Ya era hora de ir saliendo de Ronda. Escribimos el nombre de otra ciudad muy lejana y a volar. Tiene que ser parecido a viajar en Avión.

En un rato de uso del programa visitamos Tokio, Moscú, Disneyland París, Madrid, Matalascañas, Dubai, Estocolmo, Antequera, La Expo de Zaragoza, Buenos Aires, El Polo Norte y el Polo Sur, La presa de las Tres Gargantas, Siberia, San Sebastián, Londres, La sede de Google, las pirámides de Egipto, los nudos de carreteras de Madrid, y la ciudad de almacenes de Hamburgo, entre otras cosas.

Ahí está el problema. Sobresaturación de información. Es imposible acordarse de todo esto. Usuarios más experimentados podrán decir si dentro de unas semanas este programa pasará al olvido y su acceso directo será borrado por el asistente de limpieza del escritorio de Windows. Yo ahora no lo veo así. Espero usarlo por curiosidad siempre que quiera y poder viajar por el mundo cada vez que quiera descubrir algún lugar. A ver que tal funciona, y lo que se puede hacer.


Temas Relacionados:
- Speicherstadt. Ciudad de Almacenes
- Cruces de Carreteras espectaculares
- Ronda en Google Maps
- Las antípodas de Ronda

12 marzo 2008

Curso de Geografía, Historia y Patrimonio Monumental de Ronda y la Serranía - Marzo I

Continuamos con los resúmenes del Curso de historia de Ronda. Esta es la primera parte correspondiente al mes de marzo, que dividiremos en varias para que no se haga muy larga.


Tras la conquista cristiana se hizo necesaria la creación del Concejo, primitivo Ayuntamiento de Ronda. Fue el primer municipio en fundarse en los terrenos del Reino de Granada. Había que recaudar impuestos para mantener el nivel de vida de la corona. Una de las primeras intervenciones fue la reconstrucción parcial de los cinturones de murallas.


En un primer intento se hizo al estilo del concejo de Sevilla adoptando todas sus ordenanzas. Aquí llaman Oficios a los distintos cargos. El principal era el de Corregidor. El siguiente órgano era el Regimiento, formado por trece regidores y otros doce representantes sin voto, dos por cada uno de los seis barrios en que se dividió la Ciudad de Ronda. Por debajo del concejo había otra serie de oficios de menor categoría como escribanos, alguaciles, etc. Todos estos cargos eran elegidos por el rey de forma vitalicia, lo que provocaba desidia y falta de interés por quienes los ostentaban. Servían para premiar a determinados personajes por su apoyo a la corona.


02 marzo 2008

Avances en sellado de quinielas

Avances son los que tenemos ahora, si los comparamos con cómo dicen que se hacía antes el proceso de sellar las quinielas, loterías primitivas y bonolotos.

Los boletos eran parecidos a los que hay actualmente, pero de un papel amarillento y de peor calidad. La principal diferencia es que estaban divididos en tres partes y doblados en forma de Z. En la hoja superior es donde se escribían las distintas X en los casilleros, la hoja del medio era un papel de carbón negro que servía para que se calcara en la hoja inferior una copia que serviría como resguardo.
Había que tener especial cuidado de que las tres hojas estuvieran perfectamente alineadas antes de empezar a escribir para que este calco se hiciera correctamente y cada X quedara en su sitio en la hoja inferior.

También había que rellenar en el propio boleto unos recuadros con tu nombre y tu dirección completa. Hace más tiempo todavía, en el caso de las quinielas, para marcar un uno había que escribir un 1 en el cuadro correspondiente, para la equis una X y para el dos un 2. No valía marcarlo todo con X como ahora.

En el puesto de loterías, administración, estanco, etc. entregabas el boleto y comprobaban "a ojo" que estaba correctamente relleno. Separaban las tres partes. La hoja central de carbón era para tirarla, pero por mucho cuidado que tuvieran al tocarla y especialmente si manejaban muchas a lo largo del día, allí había tizne negra para todos.

A continuación cogían un sello, que para pegarlo era necesario humedecerlo como los de las cartas. Tenían las típicas esponjas húmedas, que hacían buena pareja con la negrura del carbón. Ponían las dos hojas, original y copia, una junto a otra, y le pegaban el sello cubriendo parte de las dos, con la correspondiente numeración repetida. Este sello una vez pegado se partía por la mitad y tú te quedabas con la copia como resguardo y ellos con el original.

Este original debía de ser enviado a la sede de la Organización de Loterías en Madrid. El plazo de entrega finalizaba varios días antes para que le diera tiempo a llegar a todos los boletos de todas partes de España.

Una vez pasado el sorteo o los partidos de fútbol, había que hacer el escrutinio para encontrar los boletos premiados y calcular la cuantía de los premios. En los telediarios aparecían imágenes de unas máquinas con todos los boletos apilados que trabajando día y noche también tardaban su tiempo en revisarlos todos. Anteriormente lo harían a mano.

Para reclamar los premios comprobaban la numeración correlativa de los sellos y a partir de cierta cantidad localizaban el original y lo comparaban cuidadosamente.

A finales de los años 80 o principios de los 90 del siglo pasado empezaron a usar papel autocopiante como el de los talonarios de facturas, prescindiendo por fin de las hojas de papel de carbón. Los sellos también se sustituyeron por unas voluminosas máquinas que imprimían en los boletos una numeración y algo parecido a un código de barras. Los originales se seguían enviando físicamente a Madrid.

No mucho tiempo después se empezó a implantar el sistema telemático actual, que ofrece una gran velocidad y permite generar apuestas automáticas, entregar tickets como resguardo, comprobar premios rápidamente o jugar muchas veces con el mismo boleto sin volver a rellenarlo. Todo son ventajas, sobre todo para los que no jugamos nunca a este tipo de cosas.